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Revista Natural nº Otoño 2008

La fragilidad natural es parte de nuestra naturaleza original. En la práctica de la alquimia interna cultivar el vacío absoluto ayuda al discípulo a regresar al centro de él mismo, en donde reside la verdadera tranquilidad, encontrando el centro podemos conocer el origen de la existencia, y es en el centro que nuestra naturaleza original se fusiona con el gran Tao.

En la tradición de la meditación taoísta no se cultiva el vacío con el interés de “encontrar el vacío”, en otras palabras, es gracias al vacío que podemos obtener los beneficios para una buena salud, esto no debe ser la meta definitiva. Se cultiva el vacío para inspirar, para crear un movimiento natural y espontáneo en la vida, que permita al discípulo descubrir las calidades esenciales de su “verdadera naturaleza original”; además ésta “espontaneidad” en la vida nos permite paso a paso ir descubriendo nuestro propio destino. Las calidades fundamentales que forman la “naturaleza interna” son simplemente las mismas calidades que impregnan la vida desde lo más profundo, auténtico y original.

Aunque sea siempre la responsabilidad personal del discípulo de descubrir y de aclarar qué es lo verdadero en su propia naturaleza interna, a través del proceso de practicar los diferentes métodos de meditación y simplemente de vivir la vida como una gran lección, lo único que debemos de hacer para comprender qué es la verdadera naturaleza interna es evitar de hacer todo lo que la sociedad nos impone y evitar seguir una vida artificial que el mundo moderno, ha fabricado con tantas desviaciones y tantos desequilibrios. Hasta el más serio y disciplinado de los discípulos se sorprenderá de saber que la fragilidad natural es parte de la verdadera naturaleza original de cada uno de nosotros, sobre todo aquí en occidente es difícil de aceptar esta verdad. La fragilidad nunca ha sido considerada como una calidad deseada ni tampoco es aceptada como parte de la naturaleza humana natural, al contrario, son la fuerza y el poder que son considerados como calidades deseables que la sociedad impone a la gente condicionada para aceptar que esos son los valores positivos en la vida.

La gran paradoja es que justamente cuando los seres humanos hacen un esfuerzo de “mostrarse fuertes”, “superiores”, “poderosos”, “de forzarse”, hacer lo que no son y mostrarse diferentes de los demás, es ahí cuando descubrimos cuáles son sus debilidades emocionales e intelectuales y cómo su “apariencia está vacía”.

¿De qué manera los humanos son naturalmente frágiles?, sobre todo no hay que confundir la fragilidad natural con las debilidades físicas, morales, emocionales y defectos del carácter. Tampoco quiere decir falta de fuerza o de capacidad. Lao-Zi nos ayuda a encontrar la significación cuando dice “la fragilidad” es la función y la cualidad del Tao, “¿Cómo se puede interpretar esto?”. Esto quiere decir que el Tao realiza su función, cumple con su trabajo y se realiza el mismo, siendo suave, complaciente y generoso.

La naturaleza del Tao, es de dar apoyo y de nutrir todas las cosas que puedan desarrollarse, evolucionar y realizarse, en otras palabras, el Tao “no gobierna nada”, no pide que lo llamen maestro y no utiliza la fuerza para responder a las diferentes circunstancias. “La fragilidad del Tao es su propia fuerza”. Todos los seres humanos, están dotados de éstas mismas cualidades de generosidad, suavidad y flexibilidad, desde que nacen, y cómo éstos atributos pertenecen a la naturaleza humana. La fragilidad natural es también su propia fuerza, el mejor ejemplo que podemos encontrar es aquel de un bebé que utiliza la dulzura, la flexibilidad para responder a todo lo que se presenta, sin estar consciente el mismo de lo que está haciendo. El bebé realiza su crecimiento y su desarrollo de ésta manera, mostrándonos que la fragilidad natural es su verdadera fuerza. A pesar de que el bebé pierde éstas cualidades naturales una vez que crece y que entra a participar “en el funcionamiento de la sociedad”, éstas cualidades no están perdidas definitivamente, están perdidas solamente en el interior de él mismo y lo único que se necesita para restaurarlas es practicar la autocultivación, practicar la alquimia interna.

En nuestra sociedad la gente piensa que lo único que necesita para avanzar y sobrevivir son las fuerzas física, intelectual y emocional, en otras palabras, son estas mismas características que nos conducen al sufrimiento, a ser agresivos, a volvernos viejos prematuramente. Cuando surgen circunstancias negativas y difíciles la gente tiene tendencia a utilizar demasiada “fuerza y resistencia” y en lugar de solucionar algo, crean y provocan aún más problemas y la situación se vuelve aún más grave, de igual manera cuando vivimos situaciones positivas y muy agradables, la gente tiene tendencia a aplicar demasiada fuerza, para mantener, prolongar la situación y no dejarla ir o escapar. Así lo único que se logra es transformar la situación positiva en algo negativo y muy complicado. Entonces cuando se trata de reaccionar a lo que se trata de mala suerte o buena suerte, es mejor quedarse flexible, suave y ceder hasta que lo negativo sea equilibrado y lo positivo estabilizado.

¿Qué prefieren?, ¿La fuerza, la buena suerte, o la fragilidad y la estabilidad?

Espero que éstas palabras les sean útiles para lograr resultados concretos en la vida cotidiana.

Cuando les hablo de las tres virtudes del Qi Gong que son : “Sinceridad, humildad, perseverancia”, es importante que comprendan la importancia de desarrollar éstas virtudes y volverlas sólidas, inquebrantables y prolongar su utilización en todos los aspectos  de la vida y no solamente durante la práctica. “La vida es una gran práctica y cuando menos lo estamos esperando se presentan pruebas y oportunidades para para desarrollar nuestra sabiduría” y evolucionar más allá de nuestros condicionamientos, de nuestros límites, impuestos por un mental demasiado estrecho y rígido.

Los invito a descubrir y a poner en práctica estas virtudes, al mismo tiempo descubrirán un aspecto diferente  de la vida, más luminoso, más sereno, más tranquilo, más sabio, más sencillo y sobre todo, es una maner muy eficaz de volver a entrar en contacto con el centro de nosotros mismos y poder aceptar el tesoro maravilloso que es nuestra propia Luz Espiritual, nuestra Esencia.

Dr. Óskar Salazar